10 pueblos con encanto cerca de Panticosa | Sueños del Garmo
Descubre 10 pueblos con encanto cerca de Panticosa: paseos, visitas y dónde parar a comer. Panticosa, el mejor punto de partida.
1/21/20263 min read


Panticosa es mucho más que un destino en sí mismo. Es también un punto de partida perfecto para descubrir algunos de los pueblos más bonitos y con más personalidad del Pirineo aragonés. Durante nuestra estancia, nos dimos cuenta de que muchas de las mejores excursiones no requieren grandes desplazamientos: en menos de media hora puedes pasar de un pueblo colgado sobre el valle a un embalse de postal o a un casco histórico lleno de vida.
Desde Panticosa, cada día se puede plantear como una pequeña escapada distinta, sabiendo que al final siempre vuelves al mismo lugar: tranquilidad, descanso y montaña.
Estos son, para nosotros, diez pueblos imprescindibles que merece la pena visitar alrededor de Panticosa.
Sallent de Gállego es uno de esos lugares que siempre apetece repetir. Su casco histórico de piedra, el paseo junto al embalse y el ambiente animado hacen que sea perfecto para una mañana tranquila. Pasear sin rumbo, cruzar el puente y sentarse a tomar algo con vistas al agua es uno de esos planes sencillos que funcionan en cualquier época del año. Para comer, hay varias opciones de cocina tradicional y terrazas agradables cuando acompaña el tiempo.
Formigal, más allá de la estación de esquí, tiene un entorno natural espectacular. Incluso fuera de temporada, merece la pena acercarse para dar un paseo corto, disfrutar de las vistas y tomar algo caliente en alguno de sus locales. Es un buen plan para combinar montaña y descanso sin grandes esfuerzos.
Hoz de Jaca es pequeño, pero impacta. Colgado sobre el valle, ofrece una de las mejores panorámicas de la zona. El paseo hasta el mirador y el famoso columpio es corto y muy agradecido. Ideal para una parada al atardecer, cuando la luz cae sobre el embalse y el silencio lo envuelve todo.
Lanuza tiene algo especial. El pueblo, reconstruido con mucho cuidado, conserva un encanto tranquilo que invita a pasear despacio. El embalse, las vistas a las montañas y la sensación de estar en un lugar diferente lo convierten en una visita imprescindible. Perfecto para combinar con Sallent en la misma mañana.
Tramacastilla de Tena es uno de esos pueblos que no suelen estar en todas las guías, pero que sorprenden. Calles tranquilas, vistas abiertas al valle y un ambiente muy auténtico. Es ideal para pasear sin prisas y descubrir la vida más cotidiana del Pirineo.
Sandiniés es pequeño y discreto, pero precisamente por eso resulta tan agradable. Un paseo corto, unas vistas amplias y la sensación de estar lejos del ruido. Perfecto para una parada breve antes de seguir explorando el valle.
Escarrilla combina pueblo y naturaleza. El entorno del embalse y el río invita a pasear, y su ubicación lo hace muy accesible desde Panticosa. Es una buena opción para una excursión ligera, especialmente si se viaja con niños.
Biescas es más grande y animado. Tiene tiendas, bares, restaurantes y un ambiente muy local. Es ideal para una mañana de compras tranquilas, un vermut largo o una comida sin prisas. Además, desde aquí salen rutas y paseos sencillos para completar el día.
El Pueyo de Jaca es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Pequeño, tranquilo y con mucho encanto, es perfecto para pasear despacio y disfrutar del silencio. Un plan corto, pero muy reconfortante.
Piedrafita de Jaca es conocido por su entorno natural y sus vistas abiertas. Desde aquí se accede a zonas espectaculares del valle, y el propio pueblo invita a parar, respirar y disfrutar del paisaje. Ideal para combinar naturaleza y descanso.
Después de recorrer estos pueblos, volver a Panticosa tiene algo de ritual. Dejar el coche, pasear un rato por el pueblo y regresar al alojamiento sabiendo que al día siguiente hay otra excursión esperándote. Esa es una de las grandes ventajas de alojarse aquí: todo queda cerca, pero el descanso está garantizado.
En Sueños del Garmo, Panticosa se convierte en el punto de partida perfecto para descubrir el Valle de Tena a tu ritmo. Excursiones cortas, pueblos con encanto y la tranquilidad de volver cada día a un espacio pensado para descansar y disfrutar de la montaña. Además, si viajas con coche eléctrico o híbrido enchufable, podrás utilizar nuestro punto de recarga gratuito en el parking privado, algo que facilita mucho moverse por el valle sin preocupaciones y con total comodidad. Porque viajar también es eso: explorar sin prisas y volver siempre al lugar donde te sientes bien.
